poetas

 Abu Nuwás

(Traducción de Jaume Ferrer Carmona y Anna Gil Bardají. Cátedra, 2010)

XX (Cantar al vino)

Adam Zagajewsky

clases de piano

Ángel González

me basta así

cadáver ínfimo

para que yo me llame Ángel González

Antonio Colinas

sepulcro en Talquinia

Antonio Gamoneda

caigo sobre unas manos

Antonio Machado

mi infancia

otras canciones a Guiomar

Belén Reyes

vengo de olvidarte

Catulo

vivir lesbia

César Vallejo

considerando en frío, imparcialmente

Claudio Rodríguez

ahí mismo

Edgar Allan Poe

el cuervo

Eduardo Galeano

el arquero

Eurípides

medea

Federico García Lorca

ciudad sin sueño

Fernando Pessoa

todas las cartas de amor son ridículas

Garcilaso de la Vega

soneto XXIII

Gerardo Diego

el ciprés de Silos

Hafez de Shiraz

no te aflijas

Herman Melville

Moby Dick

Jaime Gil de Biedma

no volveré a ser joven

contra Jaime Gil de Biedma

Jaime Sabines

los amorosos

Jesús Hilario Tundidor

teoría, salvación en el lenguaje

Jorge Luis Borges

1972

Jorge Manrique

coplas a la muerte de su padre

José Agustín Goytisolo

autobiografía

palabras para Julia

José Emilio Pacheco

carta a Jorge B. Moore en defensa del anonimato

José Zorrilla

a la memoria desgraciada del joven literato

Jose Manuel Caballero Bonald

versículo del Génesis

Juan Antonio González Iglesias

misántropo, ma non troppo

Juan Carlos Maestre

antepasados

Julio Cortázar

policronías

Julio Llamazares

yo vengo de una raza de pastores

 León Felipe

qué lástima (autorretrato)

como tú

Picasso

Leopoldo María Panero

poema 4 (rosa enferma)

Luis Cernuda

donde habite el olvido

si el hombre pudiera decir

Luis Felipe Vivanco

el descampado

Luis Rosales

he llegado a mi cuarto, igual que siempre

palabras para algo más que un dolor

porque todo es igual y tú lo sabes

Mario Benedetti

tíbulos

última noción de Laura

una mujer desnuda y en lo oscuro

Miguel de Cervantes Saavedra

el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, capítulo I

Miguel Hernández Gilabert

elegía

Pablo Neruda

puedo escribir los versos más tristes esta noche

     oda al vino

Pedro Antonio González Moreno

contraportada

Pedro Calderón de la Barca

Segismundo

 

Pedro Salinas

los adioses

Rafael Alberti

el Bosco 

Rubén Darío

la princesa está triste

Salomón 

(Versión de Guido Ceronetti. Traducción de Claudio Gancho. El acantilado, 2001)

cantar de los cantares

Thomas S. Eliot

cuatro cuartetos

Vicente Aleixandre

mano entregada

se querían

Vicente Gallego

el himno

Wislawa Szymborska

convesación con una piedra

Agustín de Andrés Ferrero

 Poemas

esta noche me duelen

memoria de la lumbre

es tu día nte

Poéticos días (introducciones poéticas)

al filo de los alrededores

al otro lado del camino, un hombre lleva el cayado de Moisés

allí donde se apagan los cofres vacío

ando apostando contra el viento

bajaba la avenida de Sarrià

cierro la voz de este día

Chopin cruzó el nocturno negro de tus ojos

dedicado a todos los hombres y a todas las mujeres de buena “balontad”

el árbol alimenta la llama. Da luz y destino al hombre, y origen al mundo

el otoño es un reloj

el tiempo huele a tiempo y a silencio

               el toro vino del agua, y Zeus salió del mar con forma de toro

el vestido y no el zapato

en aquellos meses

en el abertal de Siracusa

en la casa donde viví

en las ciudades del alba

en los charcos que quedan

está mañana incierta, a la altura de marzo. Reedición. Frédéric Chopin

este que va temprano a solas

Felipe Camino Galicia de la Rosa

hay notas musicales que se van del pentagrama

hoy, seis de Agosto, los calendarios inventan la dimensión aritmética de los días transcurridos

la lluvia cae contra los volcanes apagados

las manos tienen el perfil de las esfinges

las viñas tienen la edad de los niños y de las lápidas

los besos nadan como peces ciegos

llamadlo por su nombre de madera

mañana abriré la puerta

mientras llueve tiene los ojos de estatua

Miguel Hernández Gilabert, pastor de lunas y de rayos incesantes

              Penélope. En medio del mar hay una casa

poco antes de detenerse

salgo y entro de este cuerpo

se ha dormido el juicio con una rama de arcilla en las manos 

si después de un epíteto en pleno equilibrio del lenguaje

supongamos una mano que señala la piedra de Jacob

tengo el dolor inmisericorde

todo aquel que guarde un invierno

un libro suprime

voy a quedarme en las esquinas insuaves

CC BY-NC-ND 4.0